A pesar de que generalmente se ven hombres en este tipo de actividades, en esta ocasión hablamos de una mujer que se convirtió en una experta en esquilmar los casinos de Las Vegas de sus ganancias.
Conocida como Vegas Vixen, a sus 25 años, logró embolsarse miles de dólares casi de manera diaria durante los días gloriosos de las décadas de los 60 y 70.
Ida utilizaba su atractivo físico como auténtica arma secreta. Con su belleza, lograba embelesar a los crupieres de los casinos, especialmente en el Black Jack. Lo intentó con el póker, pero no tuvo éxito.
La estrategia era sencilla: sacar las cartas de la manga. Este truco le permitía alcanzar la puntuación perfecta en el Black Jack, robando cartas que los crupieres dejaban desatendidas mientras eran distraídos por sus encantos.
Mediante técnicas como el hand mucking, donde ocultaba las cartas para engañar en el momento oportuno, o el cooler, un cambio súbito del mazo de cartas sin que el crupier lo advirtiera, esta mujer manejaba el juego a su antojo.
No obstante, a veces perdía deliberadamente para no levantar sospechas sobre su metodología. Su habilidad era tal que formó un equipo de cómplices masculinos para amplificar sus ganancias.
Así, podía decidir cuándo ganar, ya que en tiempos donde no había cámaras de seguridad, sin ser atrapada, nadie cuestionaba sus victorias.
Sin embargo, terminó siendo capturada por el FBI, en una operación conjunta con la comisión de casinos de Las Vegas, aparentemente traicionada por otros estafadores con ánimos de disminuir la competencia, ya que estos no podían controlar su presencia en diversos casinos cada noche.
A pesar de las múltiples acusaciones por sus engaños, solo recibió una condena de un año con libertad condicional, convirtiéndola en una leyenda admirada por los entusiastas del casino alrededor del mundo.